jueves, 21 de noviembre de 2013

Sobre las vanguardias artísticas y sus tíos mayores


-Improvisación en 10 minutos: sin correcciones- 

En la primera mitad del Siglo XX tuvo lugar la génesis de los que posteriormente se llamaría como las Vanguardias Artísticas. Lugares como Francia, España, Italia o incluso Rusia fueron cunas de movimientos artísticos de inconmensurable envergadura que hasta en el día  hoy siguen llenando museos y salas de exposición.
            Lo que movilizó al surgimiento de las mismas fue escapar del “arte académico”, estimular al individuo a encontrar experiencias diferentes y nuevas, lejos del mecanicismo de la sociedad y de la burguesía. Buscaban la emancipación de una sociedad capitalista y manipuladora.
            Los principales movimientos dentro de estas denominadas “Vanguardias artísticas” son el Expresionismo, el Cubismo, el Surrealismo, el Dadaísmo y el Futurismo, por citar a los mas emblemáticos. Dentro de estos estilos podemos encontrar nombres fundamentales como Picasso, Dalí, Duchamp o Matisse, entre otros. Pero también estaban presentes en aquella época algunos artistas de más difícil catalogación como son por ejemplo Modigliani, Van Gogh o Klimt.
            Esta época artística acarreaba ya una larga tradición en el arte, desde el Renacimiento y su incorporación de la perspectiva, pasando por el Barroco y sus claro-oscuros, las pinceladas de la escuela de Venecia, la intensidad del Romanticismo y la imponencia del Neo Clasicismo, el Siglo XX encontraba una etapa artística notablemente madura, con una gran historia detrás.
            La nueva particularidad, era la intención de llevar al arte de vanguardia a reencontrarse con la vida, con su esencia. Que dejara de ser un arte “encerrado en sí mismo” y volviera a rozarse con la vida social y pública. El arte, como tal, debía ser parte de una acción política revolucionaria y es por esto que, movimientos como el Surrealista (de la mano de su principal activista: André Bretón) se alineó al Partido Comunista Francés.
            Llegados a los años 30, esta alianza entre la política y el arte militante comenzó a desmoronarse ya que fueron denunciadas públicamente las purgas de Stalin y de esta forma la unión entre el Surrealismo y el Comunismo colapsó. Un último intento desesperado por rescatar esta alianza fue la reunión de Bretón y Trotsky en favor de un nuevo manifiesto “por un arte revolucionario independiente”, que no se llevó a cabo por el asesinato de este último.
            Ese fue el fin del surrealismo como bandera de liberación del individuo por medio del arte pero también de la vida social. Se suponía que cambiar al arte y liberar los mecanismos de la expresión iban a liberar al individuo y así a la sociedad toda.
            Otras vanguardias tenían otras inquietudes similares aunque no iguales. Tal es el caso del movimiento Dadaísta que buscaba la protesta pero no necesariamente el cambio de las cosas. Esta vanguardia no suponía ser un camino a seguir o un sustituto, solo buscaba demostrar que existían otros modos de expresión lejos de los cánones académicos ligados a la protesta y al activismo artístico y social. Postulaba que las vanguardias, de perdurar, eran lentamente absorbidas por el establishment y de esa forma perdían la esencia que las calificaba como tales. Por ello, este movimiento fue disuelto antes de ser absorbido para no perder nunca ese elemento distintivo de la protesta y la queja social. Aunque el precio a pagar fuera el más caro: su disolución.

            Actualmente no existen mas estos movimientos artísticos como tales, pero así como en ellos se pueden distinguir las influencias de los grandes artistas anteriores: El pulso de El Greco, la escuela española con Velázquez y Goya en la cabeza, los renacentistas italianos Miguel Ángel, Leonardo, Rafael, la escuela de Venecia con Tiziano, Van Eyck en Holanda, o los románticos franceses Gericault o De la Croix, es en el día de hoy aunque de otra forma, reconocible la presencia de Dalí, Picasso, Jackson Pollock o Matisse, en el mundo del cine, la televisión o el arte publicitario. Si bien no están transpuestos del modo que ellos querrían seguramente su arte ha encontrado la forma de seguir vivo hasta estos días, en parte, sí, lejos de los museos, el ámbito académico y las exposiciones culturales únicamente como era su inicial intención.