martes, 4 de mayo de 2010

Información y poder

 

Vengo de rendir un parcial de Derecho a la información –gracias Paqui y Ale por los aportes de última hora-. El examen constó de cuatro preguntas a desarrollar. Las tres primeras sin sobresaltos, pero la última, lejos de ser una pregunta rezaba únicamente:

4- Información y poder.

A lo largo de la historia argentina en materia de comunicaciones hemos trazado un derrotero algo inusual inclusive para Latinoamérica.

Desde el siglo XIX hasta la depresión del 30 fuimos sometidos a un control externo de las comunicaciones y los medios masivos. Tanto estos como la mayoría del sector empresarial e industrial. De ahí al 45, la producción sufrió, producto de la depresión un giro de inspiración nacionalista y populista en los medios masivos desembocando así en el Peronismo, quien se presentó con una fuerte intervención estatal hasta el 55, con la caída de Perón. Los 60`s y 70`s sufrimos extraños experimentos como fue la Teoría del desarrollo , mediante la cual, nuestro presidente Frondizi buscaba ensamblar al país a la Alianza para el progreso de Kennedy, y lograr mediante un “efecto imitación” el progreso tan ansiado por los argentinos en materia cultural, tecnológica y económica. Fracasó. Luego propusimos la teoría de la dependencia, optando entre los modelos de moda: el Keynesiano y el Marxista. No se sabe bien cuál elegimos, si bien tenemos en claro que el ganador fue el capitalismo mediante la invasión cultural: El Tío Sam al servicio de la conquista y la opresión.

Hoy en día, esto no se ve mas que profundizado a un límite impensado. La comunicación como un negocio, y sus oficinas, los medios masivos de comunicación están privatizados hasta la coronilla. Primero fueron los monopolios locales, luego las inversiones en el extranjero, luego vinieron las multinacionales y luego vino la transnacionalización, esto es, a grosso modo: Todo el mundo es de un par de tipos.  De unos pocas Holdings supranacionales, monstruos económicos de carácter impersonal que son dueñas de canales de televisión, de radios, de diarios (y solo hablando de comunicación) por todo el mundo, son los dueños de todo. Por ejemplo, las poderosas agencias de noticias, ¿Sabías que hay cinco grandes empresas de noticias en todo el mundo? Cinco grandes grandes, que controlan prácticamente todo lo que se dice e informa en cada país.  Lo que sabemos de la realidad es el capricho de un tipo en Hong Kong dueño o ni eso, que labura en la agencia que se aboca a Argentina…

El capitalismo y la ideología se unen para esconder una crisis detrás de un velo. ¿Pero, quien yace detrás de éste?

Sólo quienes tengan la capacidad adquisitiva necesaria para hacerse con los medios tendrán la posibilidad de expresarse, contrariamente como rezan las constituciones modernas (cualquiera, la de EE.UU, la de Francia, la nuestra). Porque el dinero da accesos. El dinero es poder. Y el poder difunde ideologías. No nos dejemos engañas más:

La información no es neutral. La información es poder.

Desde acá, desde Argentina le mandamos un saludo a nuestro jefe en Honk Kong.

 

Algo así contesté en el inciso 4.

 

censura

2 comentarios:

  1. Muy buena la reflexión Santi! Decís muchas verdades; la problemática de la información actualmente en nuestro país va mucho más allá de Clarín y el gobierno.
    Un abrazo y si me permitís me adhiero al saludo a nuestro Jefe de Honk Kong!

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  2. Según José Pablo Feimann, Marx se equivocó en el pronóstico de que el proletariado haría la gran revolución. Feimann dice que la revolución la hizo la burguesía con las comunicaciones, y con ello acabó con las posibilidades de que otros la hagan.
    Claro está que Marx jamás podría haber imaginado semejantes avances tecnológicos.

    Un abrazo.

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