No hay mucho para decir. He ido a muchos recitales por suerte, y este me ha dejado sin palabras. Si podés ir, andá porque vale. Acá va la lista. (El dato: abrieron con un temazo que no tocaban hace diez años)
Even Better Than The Real Thing I Will Follow Get On Your Boots Magnificent Mysterious Ways Elevation Until The End Of The World I Still Haven't Found What I'm Looking For North Star Beautiful Day In A Little While Miss Sarajevo City Of Blinding Lights Vertigo I'll Go Crazy If I Don't Go Crazy Tonight Sunday Bloody Sunday Scarlet Walk On
---------------------------------------------
One Mothers of the desappeared (instrumental) Where The Streets Have No Name
----------------------------------------------
Hold Me, Thrill Me, Kiss Me, Kill Me With Or Without You Moment Of Surrender
Amigos, se cumplen hoy 15 años del hito histórico más destacado de la historia del deporte Argentino, a mi humilde parecer, lógicamente: El 1 del Vélez de Bianchi, le clava un golazo a un Mono (Germán Adrián Ramón) Burgos distraído desde 60 metros.
"Dios mete la mano en el momento justo para cambiarle el rumbo al balón” dice el arquero que patea delante de un Francescoli sorprendido y un Mastrángelo atento a bajar la cabeza antes de que se la arranque el bombazo del paraguayo.
Revivámoslo, con la piel de gallina.
Sólo se me ocurren pocos hechos históricos de este calado para compararlos: La volcada de Jordan en el juego de las estrellas desde la línea de simples y su último doble frente a Utah Jazz para coronar a Chicago Bulls campeón de los play-offs del 98.
Otro ejemplo sería el fondo blanco de un tubo de vino tinto que se clavó el lombriz.
En la vana espera que alguna revista específica de rock le dedique una regia cobertura a este show, me resigno y lo hago yo mismo, para luego leer este texto y ver que tal estuvo Divididos en el Ateneo.
Martes 8 de Marzo, 21 hs. Puntual. Se apagan las luces del pequeño teatro de Paraguay al 900 y sale la aplanadora. Pero en otro formato, algo mas ecléctico si se quiere, la dupla Mollo-Arnedo sentados en sus respectivos lados en unas banquetas y sin presentación alguna comienzan con el asunto guiados rítmicamente por Mollo pero con la fuerte impronta de Ciavarela en la bateria, tímidamente iluminada: “Villancico del horror”, “Haciendo cola para nacer” y “El gordo legüero” abren el show. Un pequeño y breve saludo para introducirnos en otra sección similar pero con guitarras eléctricas donde vuelven a relucir antiguas joyas, un manjar para el fanático: “Un alegre en este infierno” y “El fantasio” abren esta etapa para luego dar lugar a un fruto de los ensayos. “Damas viejas con vestidos nuevos” diría Paul Mc Cartney para presentar interesantes versiones alternativas de: “”Dame un limón” y “Par mil”. Todavía ni noticias de que esto sea una presentación de “Amapola del 66”.
Luego de la sección “made in Hendrix” (algo ya bastante común en los shows de Divididos) recurren a algunas chacareras patentadas para dar cierre a la primera mitad, la relajada de la velada.
Para la reapertura del telón interpretan canciones de “Vengo del placard de otro” y de “Gol de mujer” donde también se presenta lo infaltable de cada noche, algo de Sumo –Diego ya está de pié-. Junto con Roberto Petinatto vuelven a relucir antiguos brillos con ese toque nostálgico de siempre –Luca no se murió- pero, con una impronta imponente, el trío con el saxofonista en el centro del escenario que ponen la piel de gallina a cualquier fanático y a ajenos de la leyenda de Sumo también.
Luego del amague de cierre del show (iban 18 temas) el telón se quita del primer plano para mostrarnos al Divididos que conocemos y está, es menester admitirlo, mas cómodo y natural (por no decir potente, es La Aplanadora del Rock). Ahora si, en posición de power trío, empiezan los temas nuevos: “Mantecoso” y “Perro funk” se suman a “La flor azul” como representantes de su último trabajo para luego dar lugar a los clásicos infaltables, “Ala delta”, “el 38” y “Paraguay” cierran la lista de tema que incluirá dos bises: “Amapola del 66” y la misteriosa “Avanzando retroceden” a la voz de Diego Arnedo.
No faltaron invitados y, para los que ya hemos visto a esta banda, fue una oportunidad de disfrutar canciones distintas en un entorno distinto, para escuchar distinto y llevarnos también, algo distinto de lo que siempre te llevás cuando vas a ver a Divididos –que no es poco-. Un show que merece la pena ver, con una banda relajada, abierta al diálogo con el público y con un pulso musical –sorprendentemente- cada día mejor, cada día mas ajustado y prolijo. Es la aplanadora del Rock, pero también es, hoy por hoy, la mejor banda “de rock, pero de rock nacional”.
Para los interesados en saber si sigo obsesionado con las listas de canciones, les digo que sí, por supuesto. Acá va:
“ (…) Brian, después de enterarse cuánto iba a costarnos la llamada telefoneó a Jazz News, que servía un poco de guía en el mundillo y dijo:
-Tenemos un show en…
-Eh, ¿Cómo se llama tu grupo?
Nos quedamos mirándonos los unos a los otros con cara de sorpresa: “¿El rollo este, la movida que hemos montado?” Y la llamada costaba pasta. -¡Muddy Waters ven a rescatarnos!- La primera canción de The Best of Muddy Waters es Rollin´Stone, la funda del disco estaba por el suelo en ese momento. A la desesperada Brian, Mick y yo nos tiramos a la piscina:
-Los Rolling Stones.
¡Mierda, qué momento de tensión! Gracias a no pensárnoslo mucho nos ganamos seis peniques”.
Los primeros shows, la primera gira
“ Esa primera gira fue rara: la verdad, yo nunca había tenido demasiada confianza en mí mismo como guitarrista, pero sabia que juntos podíamos hacer algo bueno. Que pasaban cosas cuando tocábamos. Empezamos siendo los primeros en tocar, para ir calentando el ambiente, luego pasamos a ser los últimos antes del descanso, después los primeros de la segunda parte y, en cosa de seis semanas: “¡Eh, visto lo visto, cierren ustedes!” En seis semanas. Algo pasó mientras recorrimos Inglaterra de cabo a rabo.
A las minas empezó a darles por chillar como locas (no eran mas que unas crías, un montón de adolescentes, siempre dispuestas a chiflarse con la última moda de lo que fuera), lo que para nosotros, siendo “músicos de blues” era…bueno, señal de que íbamos en muy mala dirección. Lo último que queríamos era ser una imitación chunga de Los Beatles. “¡Joder, nos habíamos partido los cuernos para convertirnos en una gran banda de blues!” Claro que el dinero era todavía mejor y, de pronto, con semejante cantidad de público, tanto si nos gustaba como si no, ya no éramos simplemente una banda de blues, sino que habíamos pasado a ser un grupo de pop, concepto que despreciábamos profundamente.
En unas cuantas semanas pasamos de la nada a ser el éxito más sonado de Londres. Las canciones de Los Beatles no podían ocupar todos los primeros puestos de las listas, así que en los huecos que quedaban se fueron colando algunas de las nuestras durante el primer año. Puede haber tenido algo que ver con The times they are a-changing de Dylan, pero el hecho es que algo se notaba en el ambiente, sabías que algo estaba pasando, y además deprisa.
(…) Estábamos en la carretera todos los días. Cuánto mayor el éxito mayor también la locura. Hasta que llegó un momento en el que de hecho pensábamos mas en cómo llegar al show y luego en cómo salir de allí. Lo que era tocar, no tocábamos mas de cinco o diez minutos. En Inglaterra, durante dieciocho meses, yo diría que no llegamos a terminar ni una sola actuación. La cuestión en realidad era cómo terminar cuando se había montado un lío de cojones mientras tocábamos, la policía se había presentado para poner orden, había unos cuantos (demasiados) casos de urgencia médica y en medio de aquel infierno teníamos que encontrar la forma de largarnos, por la actuación en sí no nos preocupábamos demasiado. En realidad íbamos nosotros a escuchar al público: nada como sus diez o quince minutos de adolescentes enloquecidas chillando como poseídas para disimular los errores que pudieras cometer tocando; nada como tener tres mil crías abalanzándose sobre nosotros o saliendo de la sala en camilla, sudorosas, con el pelo descompuesto, la falta por la cintura, los ojos desorbitados y enrojecidos…¡Así se hace guapa! ¡Así es como nos gustan!
Siempre teníamos en el repertorio (lo señalo como dato) Not fade away, Walking the dog, Around and around, I´m a king bee…
“Que salgan los Rolling Stones, Que salgan los Rolling Stones…” Todo ocurrió tan rápido. Éramos conscientes de haberle prendido fuego a algo que, francamente, hoy sigo siendo incapaz de controlar.”"
Hitler también se murió (no se sabe sin en Bariloche o en el bombardeo a Berlín o una tarde tipo 19 en lo de Gómez tomando unos Fernet con Cinzano).
Hay dos Levis Strauss, el de los jeans y el antropólogo. Cuando te lo nombren en la facultad, se refieren al antropólogo, hijo.
A pesar de lo que diga Napoleón en Rusia sí hace frío.
Los gladiadores no usaban ni Nike ni Adidas.
No es conveniente anexarse a la URSS.
Esta es posta: Si una estatua en el parque de una persona a caballo tiene dos patas en el aire, la persona murió en combate, si el caballo tiene una de las patas frontales en el aire, la persona murió de heridas recibidas en combate, si el caballo tiene las cuatro patas en el suelo, la persona murió de causas naturales.
La historia de Pompeya y la erupción del volcán Vesubio es posta.
La municipalidad de Pringles No es patrimonio de la humanidad.
Los egipcios no andaban por ahí caminando como en los jeroglíficos (con las manitos así).
Akenatón era un Alien (así le fue).
Sí existe Madagascar, no es un lugar de fantasía.
Alejandro Magno y Carlomagno NO eran hermanos. Tampoco parientes. La gente suele confundírselos porque sólo los separaron 1150 años nomás.
La Guerra de los Cien Años no significa que no hayan parado ni para comer y hayan estado 100 años peleando los mismos soldados. Ah, lo mismo va para La Guerra de los 30 años, así qué no preguntes.
Defenestración de Praga no significa que hayan hablado mal de la ciudad, ni la hayan humillado. Defenestrar significa tirar gente por la ventana, pibe.
Cuando te hablen sobre La Grecia de Pericles no te están hablando del personaje de Los Locos Adams, gil.
A Freud lo dejó su primera novia cuando era chico y le quedo bronca, así empezó toda su teoría.
Cuando te nombren la época de la Colonia definitivamente no están hablando de un perfume.
Esto continuará, asíque ponete a estudiar gilastrún antes de boquear guacho. (Son bienvenidos otros datos sobre la historia de la historia, si es que te la bancás).