La filosofía del borracho
Hará un mes atrás nos fuimos con El Gaucho a toma una copa a Plaza Serrano y nos encontramos con un viejo amigo, Tati. Él, estaba en la suya asique saludamos y nos sentamos en otra mesa.
Al tiempo, se aparece con cara de perro mojado:
- Chicos, me dejaron solo y yo me tomaría una mas…¿No les jode si…?
-Daaaale loco sentate.
-Tsch, rubia, traete dos mas por favor.
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Nos retiramos del aposento los tres, a altas horas de la mañana.
Por esas cosas de la vida, volví a encontrarme con él en Pringles, en calidad de festejo del jueves de Semana Santa. Mis amigos, se habían bajado del tren de la bebida y yo quería tomar una mas para coronar el asunto. Me acerco a el…
-Che Tati, vos sabes que mis amigos me dejaron solo y …
-Daaale Santi, vamos a la barra, ni lo digas.
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Lo abracé profundamente.
El borracho no se toma una más por borracho. El borracho es un aventurero. Se toma otra porque la noche le queda chica, porque el cuerpo le pide acción y aventuras. No es conformista, no le interesa. Se toma otra porque no alcanzan las 24 hs del día, porque exprime la vida hasta la última gota, y no se queja al otro día. Se toma otra porque eso que puede cambiarle la vida, puede estar en la próxima copa, en la barra, en la mina de al lado, en el mozo que te la sirve, en el patovica que te sugiere que te vayas -que es tarde- en lo azaroso de la noche de madrugada.
Una filosofía de vida trasgresora.
Tomar otra es abrir puertas, es jugar a la ruleta.
Una mas es un pleno a la suerte. Todo al catorce.

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