-Improvisación en 10 minutos: sin correcciones-
En la primera mitad del
Siglo XX tuvo lugar la génesis de los que posteriormente se llamaría como las
Vanguardias Artísticas. Lugares como Francia, España, Italia o incluso Rusia
fueron cunas de movimientos artísticos de inconmensurable envergadura que hasta
en el día hoy siguen llenando museos y
salas de exposición.
Lo
que movilizó al surgimiento de las mismas fue escapar del “arte académico”,
estimular al individuo a encontrar experiencias diferentes y nuevas, lejos del
mecanicismo de la sociedad y de la burguesía. Buscaban la emancipación de una
sociedad capitalista y manipuladora.
Los
principales movimientos dentro de estas denominadas “Vanguardias artísticas”
son el Expresionismo, el Cubismo, el Surrealismo, el Dadaísmo y el Futurismo, por
citar a los mas emblemáticos. Dentro de estos estilos podemos encontrar nombres
fundamentales como Picasso, Dalí, Duchamp o Matisse, entre otros. Pero también
estaban presentes en aquella época algunos artistas de más difícil catalogación
como son por ejemplo Modigliani, Van Gogh o Klimt.
Esta
época artística acarreaba ya una larga tradición en el arte, desde el
Renacimiento y su incorporación de la perspectiva, pasando por el Barroco y sus
claro-oscuros, las pinceladas de la escuela de Venecia, la intensidad del
Romanticismo y la imponencia del Neo Clasicismo, el Siglo XX encontraba una
etapa artística notablemente madura, con una gran historia detrás.
La
nueva particularidad, era la intención de llevar al arte de vanguardia a reencontrarse
con la vida, con su esencia. Que dejara de ser un arte “encerrado en sí mismo”
y volviera a rozarse con la vida social y pública. El arte, como tal, debía ser
parte de una acción política revolucionaria y es por esto que, movimientos como
el Surrealista (de la mano de su principal activista: André Bretón) se alineó
al Partido Comunista Francés.
Llegados
a los años 30, esta alianza entre la política y el arte militante comenzó a
desmoronarse ya que fueron denunciadas públicamente las purgas de Stalin y de
esta forma la unión entre el Surrealismo y el Comunismo colapsó. Un último
intento desesperado por rescatar esta alianza fue la reunión de Bretón y
Trotsky en favor de un nuevo manifiesto “por un arte revolucionario
independiente”, que no se llevó a cabo por el asesinato de este último.
Ese
fue el fin del surrealismo como bandera de liberación del individuo por medio
del arte pero también de la vida social. Se suponía que cambiar al arte y
liberar los mecanismos de la expresión iban a liberar al individuo y así a la
sociedad toda.
Otras
vanguardias tenían otras inquietudes similares aunque no iguales. Tal es el
caso del movimiento Dadaísta que buscaba la protesta pero no necesariamente el
cambio de las cosas. Esta vanguardia no suponía ser un camino a seguir o un
sustituto, solo buscaba demostrar que existían otros modos de expresión lejos
de los cánones académicos ligados a la protesta y al activismo artístico y
social. Postulaba que las vanguardias, de perdurar, eran lentamente absorbidas
por el establishment y de esa forma
perdían la esencia que las calificaba como tales. Por ello, este movimiento fue
disuelto antes de ser absorbido para no perder nunca ese elemento distintivo de
la protesta y la queja social. Aunque el precio a pagar fuera el más caro: su
disolución.
Actualmente
no existen mas estos movimientos artísticos como tales, pero así como en ellos
se pueden distinguir las influencias de los grandes artistas anteriores: El pulso de El Greco, la escuela española con Velázquez y Goya en la
cabeza, los renacentistas italianos Miguel Ángel, Leonardo, Rafael, la escuela
de Venecia con Tiziano, Van Eyck en Holanda, o los románticos franceses
Gericault o De la Croix, es en el día de hoy aunque de otra forma, reconocible
la presencia de Dalí, Picasso, Jackson Pollock o Matisse, en el mundo del
cine, la televisión o el arte publicitario. Si bien no están transpuestos del
modo que ellos querrían seguramente su arte ha encontrado la forma de seguir
vivo hasta estos días, en parte, sí, lejos de los museos, el ámbito académico y
las exposiciones culturales únicamente como era su inicial intención.









