martes, 2 de abril de 2013

Madryn


                                                                                      
                                                                                A Madryn, por guapa 


El nombre raja el labio y fortalece al corazón.
El paisaje riega los cimientos de dentro.
Hay estatuas moribundas en el diapasón
mientras el viento canta el fresco.

La pareja se acomoda en el banco de piedra
mientras sus manos antagonizan al frío.
Sus miradas no se pueden agotar por nada.
Si duele el alma, es que hay recuerdos.

Madryn, la coda de la libertad.
Madryn, Noruega calida.
Madryn, fluye una clepsidra.
Madryn, puerto pedregoso.

El viaje prepara impaciencias a quien
ve en la flora y fauna desértica
un nido cálido para dejar el cadáver:
Alfredo Litcher, Guillermo Wagner.

El fuego azul de la viva destreza.
El zapatero, el herrero, el viejo borracho.
El revoque de la península:
El que se va del pueblo cree que no se pierde nada.

Madryn, un lanar de inconsistencia.
Madryn, pava hirviendo para el mate.
Madryn, grito ahogado que nadie escucha.
Madryn, y los albatros. 

1 comentario:

  1. No se bien por qué pero tus palabras me hacen acordar a aquel Madryn olvidado, esa ciudad que era un pueblo y era hermosa. Ahora también lo es, pero sin duda, antes lo era más.
    No cuelgues la pluma que se seca el tintero.

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