sábado, 13 de febrero de 2010
Siempre hay lugar para otra salida
Un cuento de Las Flores, expertos en la filosofía de los bares.
En diciembre corría Paseo del Sol como agua por la canaleta.
En una de esas noches, sentados en básicamente una circunferencia, nos dimos cuenta que improvisadamente, mis amigos de Las Flores y yo habíamos organizado una última salida que sería mañana ya que en los próximos días todos regresaríamos a nuestros pagos para pasar unas distanciadas vacaciones.
Cuando propusieron hacer una noche de peña al día siguiente, el jueves, me mostré algo perturbado porque ya había sacado mi boleto para esa noche regresar a Pringles. De todas formas tenía ganas de irme así que no hice mucho caso a los insistentes pedidos de mis amigos de que cambiara el pasaje y me quedara para mañana, la gran noche.
Pero el único que no insistió en que me quedara fue Sebastián. El estaba tranquilo y solo dijo “Vos tranqui, yo mañana te voy a mandar un mail, y te vas a quedar”.
Eso pasó y al otro día me levanté y dicho y hecho tenía un mail en la casilla con un link de Youtube. También es cierto que mis amigos son verdaderos artistas en el arte del convencimiento para salir de noche. No les podés decir que no a estos borrachos y menos después de ver este video:
Que quilombo pueden armar Al Pacino y U2.
Se entiende que lo único que puede hacer uno es cambiar el pasaje, conseguir unos mangos e internarse a morir otra vez con sus amigos de siempre. Porque siempre es una vez más. Porque es siempre lo mismo pero distinto. Porque la próxima puede ser la última. Y porque si lo fuera, no pienso faltar a la cita.
Después de un convencimiento como ese, siempre hay lugar para otra salida.
Incluso sé que hasta convencieron a las minas de la mesa de al lado de que se quedaran también para la celebración del otro día.
Nota al pié: los chicos de Las Flores convierten las borracheras en poesía.
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Esta noche volví a apreciar que tengo un hermano.
ResponderEliminarUn hermano que nació en "la ciudad del Coronel".
Hace apenas unos minutos, compartía música y un trago con él.
Y ahora se aleja (charango en mano) mientras espero el colectivo.
Y no siento que me abandone, porque no me ha de abandonar. Pero por un instante me veo solo.
Es que así es Buenos Aires:
tan cambiante como predecible,
tan flexible como hostíl,
tan vistosa como cara,
tan Santiago como De Medio.
Noviembre, 2009
Después de Paseo del Sol
Brillante el video, una combinacion espectacular, entre las imágenes de Miguel y las de Al Pacino...
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