martes, 13 de septiembre de 2011

Cesar Aira en El Bar de Gomez Parte III: Coda final

La soleada tarde que nos había regalado El Coronel se había transformado en el cruel y frío Pringles que se había presentado al caer la tarde-noche. Debido al frío y al viento insostenible nos pusimos de pié para emprender… ¿El regreso? No lo sabía.

A los diez metros se acabó el cassette. No había más chances pero ya tenía mi hora con César Aira. Como Pocos.

Que se acabara la cinta me permitió aprovechar para conversar sobre algunas cosas mas desarticuladas, como retomar la cuestión de Pringles, intercambiar opiniones sobre películas de Woody Allen o Wes Anderson, reflexionar acerca de la actualidad del pueblo, entre otras cosas.

Al llegar a la puerta de su casa y luego de darme la mano, recibió agradecido aunque sorprendido, la bolsa que había cargado desde el principio con los vinos que se llevó de souvenir.

Aira no da entrevistas. No me invitó a pasar. Cerró la puerta y se dispuso a subir esos cuatro pisos por la escalera rogando no sucumbir en el intento.

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Este trabajo no podría haberse llevado a cabo sin la colaboración de mi amigo Guille, su grabador y su familia, y por supuesto sin la amabilidad y la predisposición del Sr. César Aira.

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